Una división de largo alcance ocurrió en el repertorio de la canción a principios del siglo XIX, entre una gran categoría "popular" (canciones recreativas para un mercado de aficionados de clase media, canciones educacionales, canciones de raíz folklórica) y una categoría mucho más pequeña "seria" (canciones escritas para conocedores y "no vulgares"). Ambas categorías se superponen en todos los países europeos, los mismos compositores contribuyeron a ambas, pero son distintas.
El repertorio decimonónico en su totalidad, serio o popular, abarca en su mayor parte canciones para solista con acompañamiento de piano, ocasionalmente con adición de una segunda voz o más instrumentos, incluyendo arreglos de canciones de teatro, himnos y canciones a varias voces. La naturaleza del acompañamiento pianístico, si lo hay, es a menudo una de las principales características que distinguen a los dos repertorios. La canción popular generalmente se contenta con un acompañamiento armónico simple, mientras a menudo la canción seria otorga al piano un papel de importancia equivalente al de la voz: se consideraba que el piano podía representar las fuerzas naturales que rodean al poeta - cantante, las cuales en sí mismas reflejarían la agitación de sus sentimientos. Esto fue posible gracias a los avances y posibilidades técnicas del piano. Alrededor de 1815, una voz sola con acompañamiento de piano era la plantilla que mejor combinaba economía de medios con potencial expresivo.
Otro medio para distinguir entre la canción seria y la popular es el enfoque del compositor hacia la declamación. El repertorio popular se adhería frecuentemente a melodías regulares comparables a las de las canciones del siglo XVIII, repetidas en todas las estrofas del texto. En cambio, los compositores "serios" tendían a crear canciones de composición continua y a reflejar correctamente la declamación del texto, hasta un grado no alcanzado desde la monodia del siglo XVII. Sin embargo, esto no condujo necesariamente a la austeridad de la monodia barroca, sino más bien al concepto del acompañamiento como un medio para reforzar la fuerza emocional del texto (Wagner). Estas distinciones, en todo caso, no siempre son tan claras y a menudo se encuentra un tipo de canción "estrófica modificada", canción estrófica con cambios musicales en cada estrofa para bien del texto, en ambos tipos de repertorio.
La canción seria decimonónica tomó su punto de partida principalmente en Schubert, primer compositor que mostró todo el potencial del género. Los compositores del clasicismo vienés no influyeron el curso de la canción decimonónica como lo hicieron con la música instrumental, pese a logros como el ciclo An die ferne Geliebte (1816) de Beethoven. Los modelos de Schubert fueron compositores menores como Zelter y Zumsteeg. Sus canciones son muy diversas, abarcando canciones estróficas, estróficas modificadas y de composición continua, reflejando influencias distintas, desde elementos operáticos como el recitativo y el melodismo de las canciones del siglo XVIII.
Algunos compositores posteriores de Lied extendieron el elemento rapsódico de las canciones de Schubert, notablemente Schumann en los epílogos de sus ciclos Dichterliebe (Amor de poeta) y Frauenliebe und -leben (Amor y vida de una mujer). Otros, en particular Mendelssohn - Bartholdy y Brahms, se preocuparon de la perfección formal en sus canciones, preocupación que Mendelssohn - Bartholdy demostró incluso sin textos en sus Lieder ohne Worte (Canciones sin palabras) para piano solo. La atención a la declamación en Alemania alcanzó su punto culminante a fines del siglo con Wolf, cuyas canciones reflejan las teorías de Wagner. En esta época, el piano ya no era el único recurso de "acompañamiento" y había surgido el Lied orquestal, anticipado con el propio Wagner (Wesendonck Lieder) y desarrollado por Mahler. Por otro lado, canciones extraídas de óperas alemanas disfrutaron de una gran popularidad fuera de sus contextos originarios.
La influencia germánica se extendió hacia Bohemia (Tomásek, Smetana, Dvorák), los Países Bajos y Escandinavia (Grieg), en algunos casos matizada con cierto grado de color local derivado de la música folklórica. En Gran Bretaña, grandes cantidades de baladas de salón, varias de ellas originalmente canciones de teatro, principalmente estróficas, con introducciones separadas y acompañamiento acordal simple, fueron producidas para un mercado aficionado doméstico. En ellas, los compositores se interesaron primordialmente en producir melodías cantables y la mayoría ignoró el potencial del acompañamiento de piano. Las baladas mantuvieron su popularidad hasta principios del siglo XX. También fueron cultivadas en Norteamérica (Foster) y otros lugares de habla inglesa. Algunos compositores británicos y estadounidenses crearon un pequeño repertorio de canción seria con textos ingleses, modelado sobre el Lied alemán y con algunas influencias francesas: Sterndale Bennett, Macfarren, Parry, Stanford, Parker, MacDowell.
Otro repertorio de canciones en inglés muy familiar y conocido es el de la himnodia protestante, producido en grandes cantidades junto a otras canciones a varias voces y música coral. En algunos países fuera de Europa, esta tradición de canción coral se estableció entre los pueblos autóctonos y no ha desaparecido. Es comparable a las tradiciones de canto establecidas ente los negros norteamericanos después de su emancipación.
En Francia, la romanza fue canalizada desde la década de 1820 hacia canciones de salón (llamadas a veces chansonettes), comparables en estilo y popularidad a las baladas de salón inglesas. Desde la década de 1830, se conocieron las canciones de Schubert y esto contribuyó al surgimiento de la mélodie, contraparte francesa del Lied alemán que alcanzó su perfección en las canciones de Fauré, Duparc y Debussy.
Desde fines del siglo XVIII, la russkaya pesnya ("Canción rusa" de estilo "popular") había alcanzado gran aceptación en la ópera y en la música doméstica de Rusia. Este tipo de canciones, junto con romanzas en estilo y aún con texto francés, siguió cultivada por los aficionados durante el siglo XIX. La romanza persistió en Rusia hasta el siglo XX en la obra de Rachmaninov y Metner. Sin embargo, la importancia de la canción rusa decimonónica deriva primariamente de las canciones del Grupo de los Cinco, sobre todo de Musorgsky, el cual desarrolló el estilo declamatorio de Dargomisky para expresar un realismo crudo y directo. Musorgsky fue el primer compositor europeo oriental en alcanzar un estilo declamatorio basado en su propio idioma, como lo harían después Bartók y Janacek.
La canción polaca se desarrolló inicialmente a partir de la música de teatro polaca y de la canción francesa del siglo XVIII. Después fue modificada a través del contacto con el Lied alemán, notablemente en la obra de Moniuszko.
La canción italiana decimonónica fue casi enteramente operática, aparte de las canciones de salón, las cuales también se basan en elementos de estilo operático. Las canciones operáticas italianas fueron populares en el mercado doméstico y en el teatro. La canción española secular durante este período también está representada principalmente por repertorio italianizante.